Los chakras

Qué dice la tradición, de dónde viene de verdad y qué le toca a cada uno

Qué son, en realidad

En una línea

En la tradición tántrica, los chakras son centros de energía ensartados a lo largo de un canal que recorre la columna: puntos donde se concentra la atención durante la práctica. No son órganos, no se han observado y no corresponden a ninguna estructura del cuerpo. Son un mapa simbólico, y leerlos así es lo que los vuelve útiles.

Chakra (चक्र) quiere decir «rueda» o «disco» en sánscrito. En los textos se describen como flores de loto con un número fijo de pétalos, que giran. Se escribe chakra; en castellano también se ve «chacra», pero en el contexto de la tradición se prefiere la primera forma.

Tradición, no ciencia

Todo lo que sigue es un sistema simbólico con siglos de elaboración, no una descripción del cuerpo. Está escrito completo y en serio porque vale la pena conocerlo — pero nada de esto se ha observado ni medido, y en esta página no se va a decir lo contrario.

Dónde está cada uno

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  1. 1Raíz · Mūlādhāra · 4 pétalosLa base de la columna, en el perineo
  2. 2Sacro · Svādhiṣṭhāna · 6 pétalosBajo el ombligo, a la altura del hueso sacro
  3. 3Plexo solar · Maṇipūra · 10 pétalosA la altura del ombligo, bajo el esternón
  4. 4Corazón · Anāhata · 12 pétalosEn el centro del pecho, no sobre el corazón físico
  5. 5Garganta · Viśuddha · 16 pétalosEn la garganta, a la altura de la laringe
  6. 6Entrecejo · Ājñā · 2 pétalosEntre las cejas, hacia adentro
  7. 7Corona · Sahasrāra · 1000 pétalosEn la coronilla, o apenas por encima de la cabeza
La línea punteada es suṣumṇā, el canal donde la tradición los describe ensartados. Las posiciones son las de la tradición: no corresponden a ningún órgano.

Los chakras no flotan sueltos: la tradición los describe ensartados en suṣumṇā, un canal que sube por el eje de la columna. A los lados corren otros dos, iḍā y piṅgalā, que se cruzan entre centro y centro. La energía que sube por ahí se llama kuṇḍalinī y se representa como una serpiente enroscada en la base, dormida. Toda la práctica clásica apunta a lo mismo: que despierte y suba hasta la coronilla.

Los tres canales

CanalDóndeQué se le asocia
SuṣumṇāEl eje, por el centro de la columnaEl canal principal, donde están ensartados los chakras.
IḍāA la izquierdaSe asocia a lo lunar, lo fresco, lo receptivo.
PiṅgalāA la derechaSe asocia a lo solar, lo cálido, lo activo.

Los siete, uno por uno

De cada uno: dónde lo ubica la tradición, qué elemento y qué sílaba le corresponden, y —lo que importa— qué se le atribuye. Fijate que el color clásico casi nunca es el que hoy se usa: eso se explica más abajo.

«soporte de la raíz»

DatoSegún la tradición
DóndeLa base de la columna, en el perineo
Pétalos4 pétalos
ElementoTierra (pṛthvī)
Sílaba (bīja)LAM
Color en el texto clásicoPétalos carmesí, con un cuadrado amarillo en el centro
Color en el esquema modernoRojo

Qué se le atribuye

La supervivencia, el arraigo y la relación con el cuerpo físico: tener dónde pararse, techo, comida, pertenencia. Es el centro que la tradición asocia al miedo más básico.

Cómo se nota en el día a día

El tema de fondo es la seguridad. Lo que en el día a día se siente como «¿voy a estar bien?»: la plata, la casa, la salud, el suelo que una pisa.

Cuando cuesta

Se le atribuye miedo difuso, desconfianza, sensación de no tener dónde apoyarse, o el otro extremo: acumular y aferrarse.

De dónde vienen de verdad

Esta parte casi nunca se cuenta, y es la que más cambia cómo se lee todo lo demás. El sistema que hoy circula no es milenario: se armó por capas, y las dos capas más reconocibles son del siglo XX.

Siglos VIII–XII · Las primeras listas

Aparecen en textos del tantra hindú y budista. No hay un sistema único: según el linaje se cuentan cuatro centros, cinco, seis, nueve, doce o treinta y dos. El número siete no es el original ni el más común.

1577 · El texto que fijó los siete

Pūrṇānanda escribe el Ṣaṭ-cakra-nirūpaṇa («descripción de los seis centros»), que describe seis chakras más el sahasrāra en la coronilla. De acá sale casi todo lo que hoy se repite: los pétalos, las sílabas, los elementos.

1919 · La llegada a Occidente

John Woodroffe, bajo el seudónimo Arthur Avalon, traduce ese texto en The Serpent Power. Es la puerta por la que el sistema entra al mundo de habla inglesa.

1927 · Las glándulas, que no estaban

Charles Leadbeater, de la Sociedad Teosófica, publica The Chakras y hace dos cosas nuevas: los asocia a glándulas del sistema endocrino y los convierte en categorías psicológicas. Ninguna de las dos está en los textos originales.

1977 · Los colores del arcoíris

Christopher Hills, en Nuclear Evolution, ordena los siete centros con los colores del espectro: rojo abajo, violeta arriba. Es el esquema que hoy se ve en todas partes y tiene menos de cincuenta años. En los textos clásicos los colores son otros.

Lo que se repite y no es cierto

«Cada chakra corresponde a una glándula»

Esa correspondencia la inventó Leadbeater en 1927 y no está en ningún texto anterior. No hay base anatómica: la tiroides no tiene nada que ver con viśuddha más allá de estar cerca.

«Los colores son rojo, naranjo, amarillo, verde, celeste, índigo y violeta»

Ese orden es de 1977 (Christopher Hills). En el texto clásico de 1577 los colores son otros: maṇipūra tiene pétalos azules, no amarillos, y ājñā los tiene blancos, no índigo.

«Se pueden medir, fotografiar o leer»

No. No existe ninguna medición reproducible de un campo energético corporal, ni instrumento que detecte un chakra. Quien dice leértelos está interpretando, no midiendo.

«Desbloquear un chakra cura enfermedades»

No hay evidencia de eso y creerlo puede ser peligroso, porque retrasa tratamientos que sí funcionan. Un síntoma físico se consulta con tu médica, no con un mapa simbólico.

«Son siete desde siempre»

No. Según el linaje y la época se cuentan cuatro, cinco, seis, nueve, doce o más. Los siete se volvieron el estándar recién con la difusión occidental del siglo XX.

Qué sí está estudiado

Alrededor de los chakras se practican cosas que sí se han investigado: respirar lento, sostener la atención, cantar. Lo que está probado es eso, no el mapa.

Bien respaldado

La respiración lenta. Respirar alrededor de seis veces por minuto —que es el ritmo al que terminan muchas prácticas de visualización por centros— aumenta la variabilidad del ritmo cardíaco y baja la activación del sistema de alerta.

El efecto es de la respiración, no del chakra: se obtiene igual contando la exhalación, sin ninguna visualización de por medio.

Zaccaro et al., 2018, Frontiers in Human Neuroscience · Lehrer y Gevirtz, 2014

Bien respaldado

Meditar con un foco. Los programas de meditación de ocho semanas muestran efectos moderados sobre ansiedad, síntomas depresivos y dolor. Poner la atención en un punto del cuerpo es una técnica de foco válida, como cualquier otra.

Lo que está probado es el acto de sostener la atención, no el mapa que se use para hacerlo. La vela, la respiración o un centro del pecho funcionan parecido.

Goyal et al., 2014, JAMA Internal Medicine

Prometedor

Cantar las sílabas. Cantar un sonido sostenido alarga mucho la exhalación y vibra en el pecho y la cara. Eso explica buena parte de la sensación de calma que deja, sin necesidad de invocar nada más.

Los estudios son pequeños y de corta duración. Que calme en el momento está bastante claro; lo demás, no.

Zaccaro et al., 2018 · revisiones sobre canto y exhalación prolongada

No hay evidencia

Que exista la energía que suben. No se ha observado la kuṇḍalinī, ni los canales, ni los centros. No es que esté «aún por demostrar»: es que no hay nada medible que buscar.

Eso no obliga a descartar la práctica. Obliga a no venderla como fisiología.

No hay literatura que lo sostenga

Cómo usarlo sin mentirse

Un mapa de la atención

Hay una manera honesta de usar este mapa, y es tratarlo como lo que es: un vocabulario del cuerpo. El nudo en la garganta cuando algo no se dice existe de verdad. El peso en el pecho cuando hay pena, también. La guata apretada antes de una decisión difícil, también. Los chakras le ponen nombre y orden a sensaciones que una ya tiene, y tener un nombre ayuda a notarlas antes. Eso es suficiente: no hace falta que sean órganos para que servir de mapa.

Si querés practicarlo, en la app de meditación está el recorrido por el cuerpo, que es la misma idea sin el vocabulario: llevar la atención de abajo hacia arriba, parte por parte. Y en la teoría de la meditación está qué pasa cuando una sostiene la atención, con lo que se midió.

Cuándo tener cuidado

Esto sí importa

Las prácticas intensivas de concentración —retiros largos, trabajo fuerte con kuṇḍalinī— pueden desestabilizar. Está documentado: hay quienes reportan ansiedad, despersonalización o reaparición de material difícil. Si hay historia de psicosis, trauma o disociación, esto se conversa antes con tu terapeuta, no después. Y cualquier síntoma físico se consulta con tu médica: un mapa simbólico no diagnostica nada.

Lindahl et al., 2017, PLoS ONE — «The varieties of contemplative experience»